Cáritas Villacañas, Hogar San José: la cotidiana Caridad

Por todo esto dicho con anterioridad, y por otras muchas cosas silenciadas que bien pueden sobrentenderse, el vídeo: “Cáritas Villacañas, Hogar de San José: la cotidiana Caridad” te pertenece lector tanto o más que a uno, pues depende de tus alas para que pueda volar lo más alto posible. Unas alas solidarias, de libertad, paz y, sobre todo, Caridad

Villacañas Digital | Villacañas | 06/01/2014 | News in English

Cáritas Parroquial Villacañas, vídeo HOGAR SAN JOSÉ (Comedor de Caridad)

Cuando, desde Cáritas Villacañas, Gemma Jimeno me comentó la posibilidad de elaborar alguna grabación sobre el Hogar San José, conocido por todos desde siempre en nuestra localidad por Comedor de Caridad, con el objetivo de abrir sus puertas a todos aquellos que desconozcan la verdadera dimensión del trabajo que allí diariamente se desarrolla, uno no miente al confesar que la empresa no le resultaba  fácil, pues lo que allí se realiza, a través del voluntariado hacia los demás, por medio de la Caridad,  es, nada más y nada menos, que lo maravilloso de la cotidianidad.

Un existir cotidiano que cada día se ofrece a quien lo necesite sin hacer ruido, sin pavonearse, sin estar presente, aunque siempre estando ahí, entre bambalinas, con una sintonía sorda que produce una extraordinaria sintonía, más aún, en los últimos tristes tiempos que nos ha tocado vivir.

Lo extraordinario de Cáritas, para uno, está centrado en hacer lo que cada uno de nosotros  hace cada día desde que amanece hasta que anoche, pero con una diferencia sustancial: que en lugar de revertir en nosotros o nuestras familias,  que parece que cuesta bastante menos hacerlo,  revierte directamente en esa familia común que imponen las penurias de este mundo y de las que en nuestra diaria vida, si podemos, intentamos apartar la vista, o, simplemente,  pensamos que eso pertenece a otros mundos que no son los nuestros. Por ello, que un colectivo abandere la Caridad en su más excelsa expresión, y la manifieste desde el más profundo de los silenciosos anonimatos, comporta y refuerza la virtud de su gesto.

Como sabrán los pocos o muchos que lean estas líneas, mi relación con Villacañas, hasta el día de la fecha,  pasó por dos tiempos bien conformados y definidos y una separación entremedias. Los recuerdos de niño y de menos niño abrieron un dilatado paréntesis de olvido que se rompió un 21 de diciembre de hace dos años ya.

De esa ruptura, de ese alejamiento, o para ser más precisos, de ese reencuentro, surgió Villacañas Digital y de ahí también surgió esta historia de la cotidianidad,  que hoy, cuantos más vean y propaguen, mejor, pues ese es su objetivo y en ello está su recompensa.

Cuando uno era niño, uno de los lugares de tránsito diario  siempre fue la calle de San Roque y el ayer Comedor  de Caridad, hoy Hogar San José. Desde el regreso a Villacañas ese punto sigue siendo un lugar de tránsito común, aunque uno confiesa, y no es medida de nada, que siempre le pasó por alto un lugar que recrea su bondad de puertas a dentro bastante más que de puertas a fuera.

Por ello, cuando Gemma Jimeno lanzó la idea de elaborar un pequeño cortometraje, por llamarlo de alguna manera, siempre en VD se tuvo la idea que había que abrir esas puertas  al exterior, al conocimiento de los demás. De ahí surgieron la inocencia de unos niños, el tomar como referente de la historia la plaza de todos los villacañeros, la plaza de España, y el pasear un símbolo que se encierra y está siempre presenta en una caja translúcida  que, cuanto más recorrido consiga, más ilumine, más hará el bien a los demás. De ahí surgieron el encuentro de los temas musicales que aderezan la historia, en especial, el tema del párroco mejicano Jesús Adrián Romero, No hay paredes, el diálogo de Robert de Niro, en la película La Misión, y de ahí una historia que, con todas sus deficiencias técnicas, y el haber sido cincelada casi con la filosofía del aquí te pillo aquí te grabo, pretende hacer llegar lejos su mensaje de bien.

Si de algo uno se siente orgulloso al haber elaborado el vídeo que se puede ver a continuación, es de pensar que se ha hecho algo que puede ayudar a los que más lo necesitan. El tiempo dirá, pero uno no hubiese imaginado ni hecho nada si no hubiese podido contar con los hermanos Franco Felipe, Gregorio David y Virginia Sofía, imprescindibles en esta historia, así como con el beneplácito de su madre, nuestra madre coraje particular, nuestra villacañera ejemplar, Virginia Felipe Saelices, y sin esos voluntarios anónimos que uno se empeñó que dejasen de serlo por unos minutos, pues tiempo habrá de seguir dando, desde el anonimato y el silencio, una parte fundamental de sus vidas por los demás. 

El vídeo que aquí se puede ver, pese a sus muchas deficiencias técnicas,  se intentará que se propague   desde cualquier plataforma “mediático digital” posible, pues sólo así tendrá sentido el haberlo realizado, dado que por encima de lo que nos deje ver su destartalada vestimenta exterior, nos deja la lectura clara  e inequívoca de la idea que se encierra en una historia inmejorable, única en su lectura, e inmutable con o sin medios para poder elaborarse.

Y eso, que no es baladí, créeme, caro lector, depende fundamentalmente, o, mejor dicho, únicamente de ti; pues uno, aunque siga arrimando el hombro, siempre se quedará corto respecto a la fuerza que todos vosotros podéis llegar a tener cuando esa fuerza se alía para conseguir el bien.

 Por todo esto dicho con anterioridad, y por otras muchas cosas silenciadas que bien pueden sobrentenderse, el vídeo: “Cáritas Villacañas, Hogar San José: la cotidiana Caridad” te pertenece lector tanto o más que a uno, pues depende de tus alas para que pueda volar lo más alto posible. Unas alas solidarias, de libertad, paz y, sobre todo, Caridad.

VIDEO: Cáritas Villacañas, Hogar San José: la cotidiana Caridad - Villacañas - Toledo - Castilla-La Mancha, España
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